Imaginemos un frailejón, la vulnerabilidad, la vellosidad (pelos glandulares) de sus hojas suaves ; ¿Sabías qué existen más de noventa especies en Colombia?, Es una planta que posee un tallo a lo largo del cual permanecen sus hojas muertas protegiéndolo y alimentándolo, mientras las vivas se disponen en una apretada espiral formando una roseta en la parte superior, un espectáculo geométrico de la naturaleza; sin embargo, aproximadamente la mitad de las especies están en vía de extinción, esta realidad no solo es triste, es grave para la naturaleza.

Este tipo de planta cuyo nombre científico es »espeletia» , resulta muy común en ecosistemas como el Páramo de Santurbán, el cual es una amplia región natural, rica en fauna, en agua y en flora , donde se presenta un extraordinario panorama de belleza natural, allí el frailejón cumple una función vital de sostenimiento del ecosistema. Cabe recalcar que gracias a la vegetación se da la captura del gas carbónico y la producción del oxigeno, es posible que aún haciendo nuestros mayores esfuerzos no alcancemos a imaginar el valor y la importancia de esta grandiosa reserva natural, por encima de ello tenemos un compromiso, ir en contra de toda licencia ambiental para la explotación de sus riquezas, la fragilidad de este ecosistema nos exige una posición que debe rechazar todo tipo de deterioro.

El rol vital de un frailejón está en lo que respecta a el desarrollo de la vida para la mayoría de los seres vivos, tienen un proceso lento de crecimiento, cada frailejón necesita almenos un año para crecer un centímetro, la altura que alcanzan es de dos a tres metros, esto significa que pueden tener unos 200 o 300 años, es por esto que los llamo »los viejos guardianes del páramo».

Cualquier intervención que provoque su deterioro es un problema agravioso: desde la agricultura, la minería y la ganadería hasta el turismo irresponsable y masivo. Nuestro compromiso con este ecosistema es de total respeto, actualmente hay fuertes amenazas y problemas ambientales. Las intervenciones de la colonización del páramo ( tala de vegetación, quema de los páramos, crecimiento de las zonas agropecuarias); la ganadería compacta los suelos alterando la regulación hídrica; y además los títulos mineros vigentes y las solicitudes mineras amenazan con afectar estos frágiles ecosistemas del páramo.

Extendamos nuestra perspectiva a las 742.000 hectáreas que son el complejo del páramo de Santurbán , su posición geográfica refuerza el valor hídrico: provee el agua para los acueductos de Cúcuta, para el cultivo de miles hectáreas de café, en Santander provee el agua para todos los desarrollos económicos del Área Metropolitano de Bucaramanga, en total provee el agua para 48 municipios: 15 en Santander y 33 en Norte de Santander; es un ecosistema único en Colombia. Esta es la importancia de Santurbán.


Es evidente la majestuosa belleza de sus paisajes de pajonales, senderos silenciosos en las montañas, el agua helada de su complejo de lagunas, rocas sólidas, gigantes y pequeñas… el amanecer con el sol brillante, el cielo azul despejado que se refleja en los espejos del agua; también durante las temperaturas muy bajas la brisa fría envuelve y con el pasar de la neblina cambian los paisajes y cambian sus colores… Pero también deben ser evidente para nosotros…

Empecemos por fijarnos en los cambios a nivel local, es tiempo de actuar como una comunidad atenta, que nos incluyamos como parte del problema pero también como parte de la solución, que hagamos investigaciones más profundas acerca de los impactos hidrológicos y sobre todo que actuemos bajo el principio de precaución, en vez de jugarnos el futuro, el cambio es posible en las acciones de hoy.


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